Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Significado y explicación

El Acto de Contrición es una oración penitencial en la que el cristiano expresa su arrepentimiento por haber ofendido a Dios. Combina la contrición perfecta (dolor por haber ofendido a Dios por ser quien es, bondad infinita) con la atrición (dolor por temor a las penas del infierno).

Esta oración incluye los elementos esenciales del arrepentimiento: el reconocimiento de la bondad de Dios, el dolor sincero por el pecado, el amor a Dios sobre todas las cosas, y el propósito firme de enmienda con la ayuda de la gracia divina.

El Acto de Contrición se reza especialmente en el Sacramento de la Reconciliación (Confesión), pero también es muy provechoso rezarlo cada noche al examinar la conciencia, y en cualquier momento en que sintamos la necesidad de pedir perdón a Dios.

Historia

Las fórmulas de arrepentimiento han existido desde los inicios del cristianismo. El Acto de Contrición, en su forma tradicional, se consolidó en los catecismos del siglo XVI, especialmente tras el Concilio de Trento (1545-1563), que definió la doctrina sobre el Sacramento de la Penitencia y la necesidad de la contrición para el perdón de los pecados.

Cómo rezar

Se reza con sincero arrepentimiento, especialmente durante la Confesión sacramental y en el examen de conciencia nocturno. Es importante acompañar las palabras con una verdadera disposición interior de cambio.

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