Salmo 130

Desde lo profundo, oh Señor, a ti clamo

Desde lo profundo, oh Señor, a ti clamo. Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. Si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Esperé yo al Señor, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera al Señor más que los centinelas a la mañana.

Comentario y reflexión

El Salmo 130, el De Profundis, es el sexto salmo penitencial y una de las oraciones más profundas de toda la Escritura. Desde el abismo del pecado, el alma espera en Dios con más anhelo que el centinela espera el alba.