Salmo 145
Te exaltaré, mi Dios, mi Rey
Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
Cada día te bendeciré,
y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza,
y su grandeza es inescrutable.
Generación a generación celebrará tus obras,
y anunciará tus poderosos hechos.
Clemente y misericordioso es el Señor,
lento para la ira, y grande en misericordia.
Bueno es el Señor para con todos.
Comentario y reflexión
El Salmo 145 es el último acróstico alfabético y el último salmo atribuido a David. Es un himno majestuoso que proclama la grandeza, la bondad y la misericordia universal de Dios.