Salmo 25

A ti, Señor, levanto mi alma

A ti, oh Señor, levanto mi alma. Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Señor, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas.

Comentario y reflexión

El Salmo 25 es un acróstico alfabético que combina la súplica con la meditación sapiencial. Pide a Dios guía, perdón y protección con humildad y confianza.