Salmo 32

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

Comentario y reflexión

El Salmo 32 es el segundo salmo penitencial y canta la dicha del perdón. San Agustín lo amaba especialmente porque describe la liberación que trae la confesión sincera del pecado.