Salmo 49
Oíd esto, pueblos todos
Oíd esto, pueblos todos;
escuchad, habitantes todos del mundo,
así los plebeyos como los nobles,
el rico y el pobre juntamente.
Mi boca hablará sabiduría,
y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
El hombre no permanecerá en honra;
es semejante a las bestias que perecen.
Pero Dios redimirá mi vida del poder del sepulcro,
porque él me tomará consigo.
Comentario y reflexión
El Salmo 49 es una meditación sapiencial sobre la vanidad de las riquezas y la muerte como destino común. Enseña que solo Dios puede rescatar el alma de la muerte.