Salmo 76
Con mi voz clamé a Dios
Con mi voz clamé a Dios,
a Dios clamé, y él me escuchará.
Al Señor busqué en el día de mi angustia;
alzaba a él mis manos de noche, sin descanso;
mi alma rehusaba consuelo.
Me acordaba de Dios, y me conmovía;
meditaba, y desmayaba mi espíritu.
¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?
Me acordaré de las obras del Señor;
sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
Comentario y reflexión
El Salmo 76 recuerda las grandes obras de Dios en la historia para encontrar consuelo en la angustia presente. Es una meditación sobre la fidelidad de Dios a través de los tiempos.