Salmo 84
¡Cuán amables son tus moradas!
¡Cuán amables son tus moradas, oh Señor de los ejércitos!
Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
Aun el gorrión halla casa,
y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
cerca de tus altares, oh Señor de los ejércitos.
Bienaventurados los que habitan en tu casa;
perpetamente te alabarán.
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Comentario y reflexión
El Salmo 84 expresa un anhelo profundo por la casa de Dios, donde hasta los pájaros encuentran refugio. Proclama que un solo día en la presencia de Dios vale más que mil en cualquier otro lugar.