Salmo 95
Venid, aclamemos al Señor
Venid, aclamemos al Señor;
cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
Lleguemos ante su presencia con alabanza;
aclamémosle con cánticos.
Porque el Señor es Dios grande,
y Rey grande sobre todos los dioses.
Venid, adoremos y postrémonos;
arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor.
Porque él es nuestro Dios;
nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.
Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón.
Comentario y reflexión
El Salmo 95 es el Invitatorio de la Liturgia de las Horas, que invita cada día a la alabanza y la adoración. Su advertencia «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón» resuena como llamada permanente a la conversión.