Yo confieso (Confiteor)

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. Amén.

Significado y explicación

El Confiteor ("Yo confieso") es una oración penitencial que se recita al comienzo de la Santa Misa como parte del acto penitencial. En ella, el fiel reconoce sinceramente sus pecados ante Dios y ante la comunidad, pidiendo la intercesión de la Virgen María, los ángeles, los santos y los demás fieles.

La confesión de haber pecado "de pensamiento, palabra, obra y omisión" abarca todas las formas posibles de pecado. La triple repetición "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa" (acompañada del gesto de golpearse el pecho) expresa la profundidad del arrepentimiento.

La oración concluye pidiendo la intercesión de toda la Iglesia, tanto celestial como terrena, reconociendo que somos una comunidad de pecadores necesitados de la misericordia de Dios.

Historia

El Confiteor tiene sus raíces en las oraciones penitenciales de la Iglesia primitiva. La fórmula se desarrolló durante la Edad Media y fue incluida oficialmente en la liturgia de la Misa en el Misal Romano. La versión actual fue simplificada tras el Concilio Vaticano II (1962-1965), eliminando la mención de santos específicos que contenía la versión anterior.

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