Salmo 56

Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre

Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; me oprime combatiéndome cada día. Todo el día mis enemigos me pisotean; porque muchos son los que pelean contra mí. En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre? Tú llevas cuenta de mis huidas; pon mis lágrimas en tu redoma.

Comentario y reflexión

El Salmo 56 proclama la confianza en Dios contra todo temor humano. La bella imagen de Dios guardando las lágrimas en un recipiente muestra su ternura y cuidado por cada sufrimiento.